martes, 23 de septiembre de 2025

Tristeza en pausa: el grito silencioso de los jóvenes de hoy

 La tristeza es una emoción universal, pero en los jóvenes de hoy adquiere formas y causas que muchas veces no son comprendidas por su entorno. Este artículo se adentra en el análisis de la tristeza juvenil desde una mirada psicológica, social y emocional. En una época marcada por la hiperconexión, la comparación constante en redes sociales, las altas expectativas académicas, la presión familiar, la incertidumbre sobre el futuro y la falta de espacios seguros para expresarse, la tristeza deja de ser solo un estado pasajero y se convierte en una carga silenciosa. 

A través de entrevistas y cuestionarios aplicados a estudiantes de diferentes niveles educativos, buscamos conocer cómo experimentan esta emoción, qué factores la desencadenan con mayor frecuencia y cómo impacta en su salud mental. Muchos jóvenes expresan sentirse tristes sin saber exactamente por qué, o se aíslan por miedo a ser juzgados. Otros, simplemente normalizan el malestar y lo ocultan detrás de sonrisas o distracciones digitales. 

Este trabajo tiene como objetivo principal visibilizar esa tristeza que muchas veces no se nota, pero que está muy presente en la vida cotidiana. Además, se proponen preguntas orientadoras como: 

  • ¿Qué entienden los jóvenes por “sentirse tristes”? 

  • ¿En qué momentos o situaciones lo sienten con más fuerza? 

  • ¿Reciben apoyo emocional de sus familias o amigos? 

  • ¿Utilizan las redes sociales como escape o como detonante? 

  • ¿Buscan ayuda profesional o prefieren guardar silencio? 

El artículo pretende ser una herramienta para abrir el diálogo, generar empatía y promover el acompañamiento emocional desde la familia, los docentes, las instituciones educativas y la comunidad en general. Solo entendiendo el contexto actual del joven es posible ofrecer respuestas más humanas y efectivas a una emoción tan frecuente como la tristeza. 


¿Qué entienden los jóvenes por “sentirse tristes”? 

Muchos jóvenes describen la tristeza como una sensación de vacío, desmotivación o pesadez emocional que a veces no pueden explicar con claridad. Algunos la asocian con sentirse solos, incomprendidos o con no cumplir expectativas propias o ajenas. Para otros, es una mezcla de emociones difíciles de separar, como frustración, cansancio o ansiedad. 

 

¿En qué momentos o situaciones lo sienten con más fuerza? 

Las respuestas coinciden en que la tristeza aparece con más frecuencia en situaciones como: 

  • Problemas familiares (discusión con padres, falta de apoyo emocional). 

  • Fracasos escolares o presión académica. 

  • Pérdidas afectivas o decepciones amorosas. 

  • Compararse con otros en redes sociales. 

  • Sentirse excluidos o invisibles en su grupo de amigos. 

También se repite la idea de que la tristeza suele aparecer en momentos de silencio o soledad, cuando no hay distracciones. 

 

¿Reciben apoyo emocional de sus familias o amigos? 

Las respuestas están divididas. Algunos jóvenes dicen tener amigos con los que pueden hablar abiertamente y eso los ayuda mucho. Otros sienten que su familia minimiza sus emociones o no sabe cómo acompañarlos, lo que los lleva a guardarse lo que sienten. En muchos casos, mencionan que prefieren hablar con alguien de su edad que “los entienda” antes que con un adulto. 

 

¿Utilizan las redes sociales como escape o como detonante? 

Ambas cosas. Muchos usan redes sociales como forma de escape, para distraerse o buscar contenido que les haga reír. Sin embargo, también reconocen que ver la “vida perfecta” de otros puede hacerlos sentir peor, especialmente si están pasando por un mal momento. La comparación constante, la necesidad de validación a través de “likes” y el miedo a quedar fuera de tendencias también influyen negativamente en su estado emocional. 

 

¿Buscan ayuda profesional o prefieren guardar silencio? 

La mayoría de los jóvenes entrevistados admiten que no buscan ayuda profesional, ya sea por miedo, vergüenza o porque creen que no es algo tan grave. Algunos ni siquiera saben cómo acceder a un psicólogo o creen que no se les tomaría en serio. Sin embargo, también se nota que cuando conocen a alguien que va a terapia, se sienten más cómodos con la idea. Esto demuestra la importancia de normalizar el cuidado de la salud mental desde edades tempranas. 


 


 

 

viernes, 12 de septiembre de 2025

Hay muchos estudiantes que practican deportes… pero pocos de ellos son disciplinados

 Definitivamente son muchos los estudiantes que practican algún deporte, ya sea futbol, vóley, natación o incluso ajedrez. Es ampliamente conocido que la práctica de algún deporte ayuda al mantenimiento de la salud física y psíquica. Sin embargo, el deporte guarda una estrecha relación con… ¡la disciplina! 

Teniendo en cuenta esto, ¿por qué entonces muchos de los estudiantes deportistas demuestran indisciplina en su conducta o bajo rendimiento académico? ¿Será que la disciplina solo es útil para el ámbito deportivo o que es muy difícil, sino casi imposible aplicarla en todos los ámbitos de nuestras vidas? 

Y antes de responder esas preguntas, ¿sabemos realmente qué significa la palabra disciplina? Podríamos definir a la disciplina como la capacidad de una persona para mantener el orden y la constancia en la ejecución de tareas y actividades, guiándose por principios y normas 

No pensemos que la disciplina significa hacer todo bien siempre, ya que para conseguirla hay que entrenarla y practicarla, así como en cualquier deporte, ya que solamente si uno se esfuerza y práctica, practica sin descanso logra ganar y tener éxito en los objetivos que se propone. 

Y lo queramos o no, el verdadero y efectivo camino al éxito es el que se construye con esfuerzo y constancia y… no hablamos solo de lo deportivo, sino de todos los ámbitos de la vida. Ya que siempre encontraremos problemas y un motón de dificultades que no podemos ignorar. 

Pero ante esa realidad, la solución más confiable que se nos presenta es la disciplina, no por el hecho de que nos ayude a evadir los problemas, sino porque nos ayuda a enfrentar y superar estos obstáculos, y nos permite salir de ellos ganando algo valioso siempre, ya sea el logro de alguna meta, una victoria en algún partido o la simple satisfacción de uno mismo por haber superado un desafío. 

Es cierto que la disciplina no se consigue de la noche a la mañana, sino de a poco, con mucha perseverancia y esperanza en uno mismo. Porque todos pueden alcanzar la disciplina si se lo proponen, va a llevar tiempo, sí; pero al final del proceso, cuando la disciplina ya sea un hábito, nos daremos cuenta de que nuestra vida será más ordenada y no caeremos más en la frustración ni en la desesperación ante las dificultades, sino que éstas se volverán un impulso para la consecución de todas las metas y objetivos que nos propongamos. 

Ahora bien, ¿cómo se puede empezar a adquirir la disciplina? Como se mencionó al principio, el deporte y la disciplina poseen una relación muy estrecha y especial, por ello podemos decir que la práctica de algún deporte es la mejor puerta para dejar entrar a la disciplina.  

Es innegable que para aprender y disfrutar de algún deporte hay que tener perseverancia y poner mucha dedicación, ya que saben que al principio las jugadas no salen y pareciera que sencillamente no estamos hechos para esto, aquí las personas pueden tomar una de estas decisiones: rendirse y dejar la actividad o entrenar, poner dedicación y tener fe en uno mismo hasta llegar al lugar en el que desean estar. Eso es la disciplina y el deporte es la mejor forma para empezar a cultivarlo. 

Así el deporte nos ayuda no solo a mantenernos sanos y activos, sino también a desarrollar la disciplina y, en consecuencia, permitirnos un crecimiento personal y el descubrimiento de todas nuestras capacidades. Permitiéndonos esto ser personas capaces de gestionar nuestras emociones adecuadamente y por ende poder tener relaciones interpersonales sanas y constructivas. 

Con todo esto, finalmente, poder alcanzar una vida plena, en la que podamos construir y cumplir metas ya sea en lo deportivo, en lo académico, en lo personal… Y sentirnos bien con lo que hemos logrado y que con nuestra experiencia podamos ayudar a nuestros amigos también a superar sus limitaciones. 

Empieza cultivando la disciplina con pequeños pero constantes hábitos, define metas a corto plazo primeramente y confía en que puedes alcanzarlas… No te rindas, aunque aparezcan problemas, aunque el juego parezca perdido recuerda que todo tiene solución y que todo es posible, pero tú mismo debes creer primero. Busca a algún entrenador, consejero o amigo que te apoye y guíe, pues el camino es menos penoso si tienes a alguien que te acompañe. 

Grupo 7 (Milagros Laviosa, Lucas González, Isabella Poisson, Gabriela Talavera)